Ya era otro día, estaba en el aeropuerto, en diez minutos salía mi vuelo. Peter y los de mas en Argentina, creían que seguiría allí por unos días pero no, planeaba darles, digamos que, una sorpresita.
Horas después tuve que apagar la música que había escuchado en el viaje para bajar y buscar mi valija, el avión ya había aterrizado. Era de noche, tome un taxi y así, emprendí el viaje de vuelta a casa, después de dos meses.
Llegué, pagué al conductor y bajé junto a mi valija. A los primeros que vi fueron a Cande y Agus que hablaban junto al auto de él sentados en el cordón de la vereda. Obviamente, ver el taxi frente a mi casa les llamo la atención y apenas se dieron cuenta que era yo, se levantaron de allí y se acercaron a mi.
-Mariana Esposito! Volviste!- no pudo faltar la voz chillona de Cande.
-si, no grites-
-ai boluda, Peter me dijo que volvías en unos días-
-eso es lo que le dije-
-que guacha- se mordió el labio- volviste!- me volvió a abrazar.
-bueno, tampoco que me fui dos años!... cachetes y vos?- lo abracé- que hacían afuera?-
-charlábamos, hace demasiado calor adentro-
-decime a mi- estaba vestida con ropa de invierno-
-y si, tipo que no da estar de botas, jeans y tapado-
-bueno, hacia frío, vamos que estoy re cansada- así agarré la valija y caminé hacia la puerta de mi casa- esperen, todo bien con mi vieja?-
-se fue esta mañana de vacaciones-
-jodeme, me había olvidado que se iban a ir! Así que los chicos están solos?-
-no se, si Peter no te mete los cuernos con alguien…- fue comentario de Agus por el cuál recibió un golpe de mi parte.
-mejor callate- coloqué la llave en la cerradura para abrir la puerta- no… no me mete los cuernos con nadie no?- si, lo de perseguida seguía intacto.
-dale Mariana si no querés que te pegue-
-violencia no eh?- reímos y abrí la puerta.
-Lali- estaban Euge y Nico sentados en el sillón-
-rubia!- se levantó del sillón para abrazarme-
-que sorpresa! Ni me imaginaba que podías llegar hoy-
-soy impredecible-
-si, me di cuenta- reímos y miré a Nico- hola- me habían dicho que el aceptaba lo mío con Peter pero yo seguía con la imagen de ese día, en el que contamos todo.
-hola, vení- y caminó para abrazarme- se te extraño-
-yo también los extrañé, mucho- y fue inevitable preguntar- y… Peter?-
-arriba, creo que se estaba por bañar- contestó Euge.
-lo… lo voy a saludar-
-dale, anda y sabelo, te apoyamos- fue Cando, solo sonreí y subí por aquellas escaleras para ir directo a su cuarto en donde, no estaba, así que como me dijo Euge, estaría bañándose.
Me senté en si capara para esperarlo, y no tardó mucho.
Apenas vi que entró secándose el pelo, ya mas largo, con una toalla, lo miré sonriendo para solo embozar un 'hola'...
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